Puede que para muchas personas el encontrar su propio presente, y la estabilidad que viene con este, sea parte de nuestro propio desarrollo como seres humanos. Sin embargo, uno nunca podrá deshacerse del pasado que refleja el que ahora se encuentre de pie, ya que a donde quiera que vayamos, este siempre queda marcando nuestro presente. Este puede resultar ser uno de los temas principales que rondan alrededor de este premiado film Almodovariense. Pues, es una historia que refleja la capacidad narrativa de su director, la cual permite que el espectador se encuentre frente a personajes de carne y hueso, comunes y corrientes con los que uno se puede encontrar familiarizado. Además, este reparto está cargado de presencia femenina en escena, y puede que sea la razón por la que le da más dramatismo y complicidad en los diálogos, las expresiones, la forma de hablar, y ese trato tan atípico que tienen las mujeres al encontrarse unas a otras, dado que se sienten en confianza y eso permite que la narración fluya más abiertamente, me atrevería quizás a decir que por esta razón Almodóvar suele recurrir a personajes enriquecedores como lo puede ser la vida de una abuela, madre o hija. Y siguiendo este hilo, la realidad social en que presenta a estas mujeres, muestra la lucha de cada una de ellas por superarse, y en aprovechar las oportunidades que surjan por el bien de su familia. Además, el reencuentro con nuestro pasado es quien nos lleva a desenlazar ciertos temas que pueden seguir sorprendiendo nuestro presente. Esta vez, el director nos muestra cómo nuestras raíces (en este caso españolas) como la cultura, los mitos, las supersticiones pueden hacernos dudar de lo que ya conocemos por experiencia propia; pues, el pueblo al que acuden desde un inicio es uno de los personajes principales, ya que es el primer impulsor de la trama el que le da vida y un centro a todo este drama cargado de secretos que se viven en vida, e irónicamente, en la misma muerte. Son estos desenlaces los que le brindan una armonía y una continuidad muy íntima a esta historia desde los personajes hasta con el mismo director. La cámara suele seguir siempre el rostro de quienes le dan vida a este rollo de filme, pues en ellos se encuentran las intensidades de sus diálogos y de sus expresiones tan compenetradas a lo que viven estas mujeres; quienes, además, se encuentran envueltas de colores penetrantes y llamativos, inclusive en el cementerio, los rojos son los motores vitales de la vida atrevida y aguerrida que viven, pero que nunca dejan de lado su perfil femenino, carismático y llamativo por naturaleza; o los colores pasteles o suaves que enfocan el lado tierno, ingenuo y tranquilo, ambos conviven, al igual que en la vida real. Sus personajes, siempre atractivos balanceando las realidades de la sociedad sin pudores que suelen codearse con normalidad día a día. Y por último, una mezcla acertada entre la profundidad de las actuaciones con los fondos musicales típicos de la cultura española, que una vez más resaltan sus raíces y las emociones en los espectadores, ya que se liga ese acompañamiento con cada escena cargada de sentimiento. Para algunos, la historia puede parecer simple y nada extraordinaria, pero creo que es en el fondo de una introspectiva de la vida misma donde se encuentran las mejores historias sobre la realidad social, sin necesidad de adornos ni exageraciones que la hagan más del montón, ya que en lo simple, siempre se encuentra lo verdaderamente complicado del ser humano.
Muy buena pela, veanlaaa!!





0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada